Todavía hay tiempo para descubrir el mundo ese de cual nos han despojados los deberes y los quehaceres. Todavía hay tiempo si sacamos de la cuenta la ansiedad por comernos los días y las horas como obesos, todavía hay tiempo si puedo mirar el curso de las estrellas y no desesperarme porque no se mueven. Que manera de perder la esperanza, señores, las esperanza y los juegos y que manera de enjuiciar el tiempo de ocio y de ensoñación. Corremos a la par de los juicios y los prejuicios…estamos hambrientos en una botella sin fondo, tapada por ansias. Las mismas ansias húmedas que nos desesperan y hacen que los poros revienten de humedad y de dolores de cabeza.


